- Pobre desgraciado que ni siquiera tiene nombre. Es un poco fastidioso eso de que no tenga nombre. Pero no tengo ningún derecho a ponérselo: tendrá que esperar a ser el gato de alguien. Nos encontramos un día junto al río, pero ninguno de los dos pertenece al otro. Él es independiente, y yo también. No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé que aspecto tiene. Es como Tiffany´s. Y no creas que me muero por las joyas. Los diamantes sí. Pero llevar diamantes sin haber cumplido los cuarenta en una horterada; y entonces todavía resulta peligroso. Sólo quedan bien cuando los llevan mujeres verdaderamente viejas. María Ouspenskaya. Arrugas y huesos, canas y diamantes: me muero de ganas de que llegue ese momento. Pero no es eso lo que me vuelve loca en Tiffany´s...Oye, ¿sabes esos días en los que te viene la malea?

- ¿Algo así como cuando sientes morrriña?

- No,no, la morriña te viene porque has engordado o porque llueve durante muchos días seguidos. Te quedas triste, pero nada más. Pero la malea es horrible. Te entra miedo y te pones a sudar horrores, pero no sabes de qué tienes miedo. Sólo qeu va a pasar alguna cosa mala, pero no sabes cuál. ¿Has tenido esa sensación?

- Muy a menudo. Hay quienes lo llaman angst.

- De acuerdo. Angst. Pero, ¿cómo le pones remedio?

-No sé, a veces ayuda una copa.

- Ya lo he probado. También he probado con aspirinas. Rusty opinia que tendría que fumar maría, y lo hice, una temporada, pero sólo me entra la risa tonta. He comprobado que lo mejor qeu me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así, no podría ocurrirte nada malo, es imposible, en medio de esos hombres con los trajes tan elegantes y ese encantador aroma a plata y a billetero de cocodrilo. Si encuentrara un lugar en la vida real donde me sintiera como me siento en Tiffany´s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato. He pensado que después de la guerra, Fred y yo...Una vez estuve en México. Es un país magnífico para la cría de caballos. Vi un sitio junto al mar. Fred entiende mucho de caballos. Pero, ¿y yo? Tengo mucho miedo, chico. Sí, por fin. Porque podría seguir así eternamente. Eso de no saber que una cosa es tuya hasta que la tiras. La malea no es nada. La mujer gorda tampoco. (...)

Diálogo entre Holly Golightly y Paul Varjak, de la obra de truman capote, Desayuno en Tiffany´s, llevada a la pantalla con el título de Desayuno con diamantes, dirigida por Blake Edwards, con guión de George Axelrod; e interpreta por Audrey Hepburn como la dulce Holly y George Peppard como el escritor Varjak.

Excelente obra que en nada se asemeja a su obra más conocida, A sangre fría. Aunque hay que tener en cuenta, que la película, no acaba igual que en el libro. Ella antes de marcharse para el aeropuerto para casarse con un magnate brasileño al que no ama (el español, José de Villalonga).

Pero ambas lo que cuentan es la historia de la inocente Holly que vive en un piso vacío con la única compañía de un gato sin nombre y de mucha gente con la que celebra fiestas. Pero es un alma solitaria, al igual que su nuevo vecino, el escritor Paul Varjak, con el que va forjando una amistad, con cierta tensión sexual en algunos momentos. Que no puede ser satisfecha, puesto que él es mantenido por una mujer mayor hacia la que no siente nada, y ella vive consciente del deseo que provoca en el sexo contrario; por eso son como un espejo el uno para el otro.

Final película Desayuno con diamantes.