Se tarda exactamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta. Yo le doy dos.

No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados.

- ¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?

- ¿Color rojo? Querrá decir de negro.

- No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué.

Los días rojos son terribles y en esos momentos lo único que me viene bien es ir a Tiffany´s, porque nada malo me puede ocurrir allí.

¿Le importa si me acuesto un ratito con usted? Somos amigos, eso es todo. Porque somos amigos, ¿no?

¿Sabes lo qué te pasa? No tienes valor, tienes miedo de enfrentarte contigo misma y de decir: Está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno nena, ya estás en una jaula, tú misma la has construido y en ella seguirás vayas donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma.

No soy Holly, ni siquiera Lullaby, no sé quién soy. Soy como este gato, somos un par de infelices sin nombre, no pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.