El 30 de diciembre de 1955, la sociedad norteamericana sufrió una auténtica conmoción. Primero fueron sólo rumores, después noticias confusas y, finalmente, la confirmación fatal. A los 24 años, en el mejor momento de su carrera, James Dean se había dejado la vida en una carretera de Paso Robles, California. El exceso de velocidad, al volante de su Porsche Spyder, había puesto fin a su existencia. Quizá también su corta vida había estado marcada por la velocidad. Millones de adolescentes lloraro desconsoladas y, como homenaje, adornaron sus dormitorios con grandes pósters desde los que actor les sonreía con complicidad, con su inseparable cazadora, como invitándolas a vivir deprisa, y a aprovechar hasta el último segundo de su existencia. Y así comenzó la leyenda, el mito qeu ha sobrevido hasta nuestros días. Pero, ¿cómo empezó todo?

El origen de James Byron Dean se remonta a un pequeño pueblo de Indiana, donde nació el 8 de febrero de 1931. Tras la prematura muerte de su madre, creció junto a sus tíos en una granja. Pero Jimmy no tenía alma de granjero. Algo le animó a probar suerte en el mundo del cine. Con apenas 20 años llegó a Hollywood y consiguió que le dieran papeles secundarios. Tuvo breves apariciones junto con Dean Martin y Jerry Lewis en ¡Vaya par de marinos!, en Fixed Bayonets, a las órdenes de Samuel Fuller, y en la comedia Has Anybody Senn My Gal?, protagonizada por Rock Hudson. Por entonces,nada hacía sospechar qeu este apuesto muchacho fuese a tener una carrera triunfal. pero en 1955 las cosas cambiaron de la noche a la mañana, cuando Elia Kazan le confió el papel principal en Al este del Edén, un magnífico drama basado en la novela de John Steinbeck. Su interpretación como Caleb, el hermano malo, dejó perplejos a los espectadores. Las mujeres se enamoraron locamente de él, mientras los jóvenes admiraron su personalidad rebelde e independiente.

Ese mismo año, Nicholas Ray le puso al frente de Rebelde sin causa, una cinta centrada en los problemas de la juventud que terminó por convertirlo en estrella a una velocidad vertiginosa. El controvertido personaje de Jim Stark, que interpretó junto a Natalie Wood y Sal Mineo, y esa característica cazadora roja fueron los culpables de su éxito. En apenas unas semanas, el nombre de James Dean estaba en boca de todos. No había prácticamente nadie que no supiera alguna historia curiosa sobre este introvertido muchacho. Ya sí, todos apostaban por una carrera larga en el cine. En 1955 George Stevens le contrató para que interviniese en Gigante, la historia de una saga familiar ambientada en las explotaciones petrolíferas de Texas, junto a dos de las principales estrellas del momento, Elizabeth Taylor y Rod Hudson. Sin embargo, ni siquiera llegó a completar su labor en este largometraje (y eso que el director le había prohibido que jugara a las carreras hasta acabar el contrato). Un inesperado accidente terminó con el actor y comenzó con el mito.

Aún se sigue hablando de él, puesto que es el rebelde por antonomasia; varios habían comparado al joven actor James Franco (el amigo de Spiderman) con él. Y otros la muerte del también actor Heath Ledger (El caballero oscuro), con la suya, joven e inesperada.

Y una última, ¿no sería perfecto para el papel de Edward Cullen en Crepúsculo? Que pena que ya no pueda hacerlo. Pero nos podemos conformar con lo que ha dejado: Al este del Edén (1955), Rebelde sin causa (1955) y Gigante (19556).

"Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy".