Este viernes 5 de diciembre por fin se estrenó en los cines españoles la que parece que lleva camino a convertirse en la película del año, Crepúsculo. Basada en en el libro de Stephanie Meyer; el primero de la saga, a los que le siguen, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.

Un nuevo fenómeno de masas juveniles, parecido al ya conseguido por J.K. Rowling con Harry Potter. Pero en esta ocasión no hay magos, aunque seguimos en el mundo de la fantasía con vampiros, licántropos ... Todo en un escenario corriente, el pueblo de Forks, a donde se traslada a vivir con su padre Billy Swan, Bella Swan tras que su madre Renée se haya vuelto a casar con un jugador de beisbol que viaja continuamente. Al principio todo parece aburrido, ya que no para de llover y ella se convierte en el centro de atención de todo el instituto, en especial de los chicos, Mike Newton, Eric, consiguiendo los celos de las chicas, Angela y Jessica. Pero a ella quien de verdad le llama la atención es un grupo de cinco jóvenes de piel blanca y que se mantienen apartados del resto, los Cullen; en especial, el más pequeño de todos ellos, Edward. Entre ellos tiene lugar una de las más bonitas historias de amor, a la misma altura que la de Romeo y Julieta, con la que es comparada en el segundo libro, Luna Nueva, al entrar en acción su mejor amigo, el quiluete Jacob Black, que en el tercer libro, Eclipse, complicará las cosas en la relación de Bella y Edward.

Acción, suspense y misterio.

Pero la película deja un poco que desear, no los actores que están muy bien en su papel, en especial las miradas de los vampiros, sino como han sido reconstruidas las escenas, el orden de aparición de los personajes, y lo peor el final, parece un pegote. Y especial mención a los efectos especiales, son ... ¡malísimos! Con el avance de tecnología que hay actualmente y la cantidad de dinero que se han debido de gastar para esta producción, se podrían haber esforzado mucho más en las escenas de vuelo y en el brillo de la piel de Edward.

En general, una buena película para estas navidades, pero mejor, los libros.